heridas emocionales en los niñosLas experiencias vividas durante nuestra infancia, muchas veces definen lo que seremos en el futuro, por esto, una vivencia traumática puede impedir que nos manifestemos con todos nuestros potenciales en la edad adulta. A continuación te mencionaremos los… episodios en los cuáles un pequeño puede quedar traumatizado y te decimos cómo puedes evitar estas heridas emocionales en tu hijo.

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#1 El miedo al abandono

La soledad es uno de los peores enemigos de quién experimentó el abandono en su infancia. Existirá una constante preocupación debido a esta carencia, lo que ocasionará que en la mayoría de los casos, quienes la hayan padecido abandonen a su pareja o a sus proyectos de manera temprana, por temor a ser ellos los abandonados.

La herida causada por abandono en la niñez es muy difícil de curar pero no imposible. Existen muchas personas que han logrado superar el abandono en su etapa de infancia para convertirse en grandes referencias mundiales y servir de modelo de inspiración para otras personas.

#2 El miedo al rechazo

Esta es una herida bastante profunda para un pequeño, ya que implica rechazo a su ser más íntimo. Cuando hablamos de nuestro ser más íntimo hacemos referencia a nuestras vivencias, nuestros pensamientos y sentimientos.

En el rechazo pueden influir una gran diversidad de factores, tales como el rechazo de sus padres, familiares o amigos. Esto puede generar sentimientos de falta de amor propio y descalificaciones hacia él mismo.

Un niño que padece rechazos es un niño que no se siente merecedor de ningún tipo de afecto por parte de los demás y tiende a aislarse por miedo a ser rechazado. Es bastante probable que un niño que se sienta rechazado en su infancia, sea una persona tímida y solitaria. Por esto, es importante que tengas en cuenta los temores de tu hijo y lo alejes de cualquier tipo de situación que le genere rechazo.

3- La humillación

Este trauma emocional se genera cuando el niño es criticado y denigrado por pertenecer a otro tipo de cultura, raza, religión, sexo, nivel económico, etc. En algunos casos estos traumas son causados por los mismos padres del pequeño, quienes les dicen que son tontos, malos u otra palabra humillante. Otro tipo de humillación para un pequeño es contar sus “problemas” a otras personas; esto podría destruir su autoestima.

En otros casos no es el hogar del pequeño, sino el colegio, los amigos o la sociedad que se encargan de denigrar a los pequeños. El bullying o maltrato escolar es una de las formas más violentas de humillación en los niños y los padres generalmente suelen desconocer este tipo de situaciones.

Cualquier tipo de caso mencionado anteriormente y que sea recibido por un niño conduce al escapismo, aislamiento y falta de estímulos para enfrentar nuevas situaciones debido a que temen que aquella situación que generó anteriormente su humillación se repita. El tipo de personalidad que se genera frecuentemente es una personalidad temerosa y bastante dependiente de las opiniones y aprobación de los demás para avanzar en la vida.

4- Las promesas incumplidas

Cuando el pequeño se siente traicionado por alguno de sus padres principalmente, ya que han dejado de cumplir algún tipo de promesa como por ejemplo ir a verlo jugar su partido de fútbol, comprarle una mascota, etc. Este tipo de situaciones genera desconfianza y otros sentimientos negativos, ya que el niño no se siente merecedor de lo prometido o de lo que sus otros amiguitos si pueden tener.

Haber padecido este tipo de vivencias  en la infancia puede dar como resultado una persona adulta celosa y controladora que requiere tener todo “atado” por miedo a perderlo. Si un niño afronta este tipo de situaciones, es bastante probable que sienta la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás.

5- La Autoridad Desmedida

Esta se genera en un entorno en el cual los padres son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia que sobrepase los límites podría llegar a generar sentimientos de inutilidad en el pequeño.

Las principales consecuencias de la conducta de un niño que padece de exceso de autoridad será la rigidez, ya que intentará sentirse importante y adquirir gran poder. Además de esto, puede que tenga un fanatismo por el orden y el perfeccionismo, así como la incapacidad para tomar decisiones con seguridad.

Se requerirá trabajar la desconfianza y la rigidez mental para generar una mayor flexibilidad en el pequeño y permitirle confiar en los demás.