Para nosotros como padres, resulta un poco angustiante el hecho de percibir la falta de apetito en los niños, que comen menos de lo que consideramos normal, pero es importante aclarar, que existen algunos factores que pueden hacer que el pequeño “coma mal” y estos pueden ser: poco apetito habitual, herencia de sus padres (padres que también han comido mal durante la niñez) o poco apetito temporal, es decir que el pequeño come mal durante algunos meses.

¿La falta de apetito en los niños puede ver afectado el crecimiento?

falta de apetito en los niños

Cabe resaltar, que en un porcentaje muy bajo de niños, (3% aproximadamente) se necesita la ayuda de un alergólogo o psicólogo, debido a que su crecimiento se ve afectado por una alimentación inadecuada. Pero en la mayoría de los niños, aunque coman mal, su crecimiento y desarrollo suele llevarse satisfactoriamente.

Los niños, se encuentran dotados de un centro de regulación del apetito, que se encuentra situado en el cerebro, y que es prácticamente infalible. Gracias a él, tu hijo come exactamente lo que necesita, aunque en varios casos sea una cantidad realmente poca. Por tal motivo, antes de preocuparte es bueno saber que la naturaleza es inteligente y que muchas veces, existe una explicación lógica a que nuestro hijo no coma la cantidad que nos parecería adecuada.

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¿Porque al cumplir un año de vida, mi hijo puede disminuir su apetito?

A partir del primer año de vida, suele generarse una disminución del apetito en los niños. Pero esto tiene una explicación. Durante su primer año, el crecimiento será desmedido, debido a que triplica su peso y crece aproximadamente entre 20 y 25 cm, pero a partir de ese momento se frena (al cumplir 1 año). En el segundo año y en los siguientes, aumenta de 2 a 2,5 kg y puede llegar a crecer entre 6-8 cm hasta la adolescencia. Y, lógicamente, debido a esto, necesitará una menor cantidad de alimento.

La falta de apetito y disminución de éste a partir de esta etapa, tiene por lo tanto, una causa fisiológica, aunque en ella influyen estos otros factores:

  • El pequeño aprende a caminar y a hablar. Desde que el niño comienza a dominar estas habilidades, no existen  para él actividades más divertidas e interesantes que las de moverse y descubrir cosas nuevas cada día. El placer de comer pasa a ser para él una segunda opción; es más, el hecho de tener que permanecer inmóvil mientras come, le resulta toda una interrupción a sus actividades favoritas.
  • Comienza a desarrollar su propio “yo”. El niño comienza a descubrir que es una persona independiente y no una parte de mamá. Esto conlleva a que le guste imponer su propia voluntad, y la comida es una excelente oportunidad para ello, principalmente si se le insiste que coma, ya que negándose a hacerlo, practica su independencia y tiene la posibilidad de afianzar su “yo”.

Otras causas por las cuales un niño puede presentar falta de apetito

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Como ya hemos hablado anteriormente, la falta de apetito en los niños, no representa ningún tipo de riesgo ni amenaza, sin embargo, existen algunas causas que podrían hacer que el pequeño no quiera comer, y sería bueno consultar con un especialista

Enfermedades crónicas: En lactantes o preescolares que no comen, ya que tienen una enfermedad asociada. El tratamiento en este caso, puede hacer parte de la enfermedad principal.

Miedo a la alimentación: El pequeño tiene hambre y apetito, pero debido a algún tipo de situación traumática, generalmente asociada a una dolencia, le produce un poco de miedo comer. El tratamiento sería básicamente psicológico, con la ayuda de los padres, para ayudarle al pequeño a dejar esos traumas.

Percepción alterada de los padres: Como padres, pensaríamos que nuestro pequeño come poco, cuando realmente come la cantidad adecuada según su edad y contextura corporal. Es allí, donde es importante saber cuales son las verdaderas necesidades de nuestro pequeño, para no frustrarnos ni estresarnos por cosas que no tienen real importancia.

Ingesta de alimentos altamente selectiva: existen pequeños, que tienen una alta sensibilidad a sabores, olores, texturas, colores y apariencias de las comidas en general. Desde muy pequeños saben elegir que les gusta y que no, y claramente, resulta un poco difícil convencerlos de que prueben algo diferente. Un tip importante, sería crear recetas divertidas, con diversas figuras de animales y objetos que más llamen su atención, generalmente esto suele dar buenos resultados.

Niños muy activos físicamente: Cuando los pequeños son muy juguetones y traviesos, suelen disfrutar más de estar activos que de comer. En este caso, es importante que busques una forma de “tranquilizarlo” antes de darle de comer, puedes proponerle juegos de mesa, armar torres, entre otras actividades que no necesiten de mucho movimiento físico.

Niños retraídos: En este caso, si percibes que además de la falta de apetito, tu pequeño presenta signos de depresión. Es importante que visiten un especialista, para determinar las causas de esta condición que está presentando el niño.

¿Cuando recurrir a un especialista?

Es importante, tener en cuenta algunas preguntas claves, para saber si tu pequeño realmente necesita ayuda pediátrica.

¿No come lo que debería comer, según lo que han indicado sus controles de crecimiento y desarrollo, o no come lo que tú como mamá o papá estiman que debería comer?

¿Se nota más interesado en jugar y explorar todo a su alrededor que en comer?

¿Come pocos alimentos y sólo en determinadas preparaciones y recetas?

¿Ha estado enfermo los días posteriores a su inapetencia? (la gran mayoría de niños, dejan de comer cuando se sienten enfermos y recuperan el deseo de comer, días e inclusive semanas después de sentirse bien)

¿ha tenido alguna experiencia traumática respecto a la alimentación?

¿Es retraído, no sonríe y no tiene ningún tipo de contacto visual con sus papás o cuidadores?